domingo, 16 de octubre de 2016

MERLUZA EN SALSA DE TOMATE Y PIMIENTO



La merluza con tomate es un clásico que no falla, siempre que se cumplan dos condiciones: que la salsa quede rica y suave, y que no cocinemos el pescado en exceso. 

En este caso, he añadido pimiento rojo a la salsa porque le da un sabor riquísimo que, personalmente, me encanta. Y la merluza la he cocinado en la propia salsa; de este modo queda muy jugosa y no añadimos calorías de más con la fritura.

Ingredientes para cuatro personas:

- Cuatro lomos de merluza limpios y sin espinas.
- Dos dientes de ajo.
- Una cebolla mediana.
- Dos pimientos rojos.
- Tres tomates rojos.
- Un ramillete de perejil fresco.
- Aceite de oliva virgen.
- Azúcar.
- Sal.

Preparación: 

Pelamos y lavamos los dientes de ajo y los cortamos en lonchitas. Pelamos y lavamos la cebolla y los tomates, y los cortamos en brunoise. Limpiamos los pimientos, eliminando las semillas interiores, y los cortamos también en brunoisse.

Calentamos dos cucharadas de aceite de oliva virgen en una cazuela, y sofreímos el ajo hasta que comience a dorarse. En ese momento añadimos la cebolla, y freímos con una pizca de sal, hasta que esté blandita y dorada. Incorporamos el pimiento y el tomate, añadimos una cucharadita de sal y otra de azúcar, removemos y dejamos que se cocine tapado y a fuego lento durante, aproximadamente, media hora. Hay que vigilar la cazuela y remover para evitar que se nos queme.

Transcurrido este tiempo, trituramos la salsa y la pasamos por el chino. Comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario.

Limpiamos los lomos de merluza, asegurándonos de quitar todas las espinas, y les ponemos una pizca de sal a cada uno. Calentamos la salsa de tomate y pimiento en una cazuela amplia, e introducimos los lomos de merluza con la piel hacia arriba, procurando que queden cubiertos por la salsa. Cocinamos cinco minutos y al plato, eso sí, con cuidado porque el pescado es delicado y se rompe con mucha facilidad. Espolvoreamos con perejil fresco, picado a cuchillo, y listo, a disfrutar de esta delicia.

Consejos: 

- A la salsa se le añade azúcar para contrarrestar la acidez del tomate, aunque si los tomates son dulces y maduros, no será necesario.

- Si sobra salsa, se puede congelar sin problema.

- Brunoise es la forma de cortar las verduras en pequeños dados uniformes de unos 5 milímetros.  

- El perejil es una excelente fuente de vitamina C, y además añade sabor y color a nuestros platos. Añadidlo siempre que sea posible.
   
 

domingo, 9 de octubre de 2016

CHAMPIÑONES PORTOBELLO RELLENOS DE QUESO FETA



Hoy traigo los champiñones rellenos favoritos de mi familia. La verdad es que están riquísimos y, si elegimos champiñón portobello el bocado es exquisito. Y muy fácil.

El champiñón portobello es de la misma familia que el champiñón blanco, con una textura más firme y un sabor más fresco y delicado. Se le consideraba un champiñón exótico, pero actualmente es muy fácil encontrarlo en cualquier comercio. Se caracteriza por su color marrón tostado, aunque su interior es blanco y limpio.

Ingredientes:

- 300 gramos de champiñones portobello.
- 50 gramos de queso feta.
- Dos dientes de ajo.
- Una cucharadas de perejil fresco picado.
- Aceite de oliva virgen.
- Sal.

Preparación:

Lavamos muy bien los champiñones, y los secamos cuidadosamente. Separamos el pie del champiñón; si lo movemos suavemente con la mano, sale sólo.

Pelamos los dientes de ajo, los picamos finamente a cuchillo, y reservamos. Picamos, también a cuchillo, el pie de los champiñones y el perejil fresco. Seguidamente, desmenuzamos el queso feta, lo mezclamos con el perejil y reservamos. 

Calentamos una sartén con un hilo de aceite y marcamos los sombreros de los champiñones hasta que comiencen a llenarse de agua, que ellos mismos desprenden. Les damos la vuelta, y dejamos que se se evapore el agua que han soltado. Los colocamos en una fuente de horno pincelada de aceite, con una pizca de sal en cada champiñón, y reservamos.

En la misma sarten, doramos el ajo y los champiñones picados, y los añadimos a la mezcla de queso feta y perejil. Comprobamos el punto de sal, y añadimos si es necesario. Rellenamos los champiñones con este preparado, y horneamos hasta que se dore el queso en el horno precalentado a 180º.

Y listo, un entrante riquísimo, o una guarnición estupenda para carnes y pescados.

Consejos:

- Hay que limpiar perfectamente el champiñón porque suelen tener restos de tierra.

- El champiñón hay que cocinarlo cuando la sartén esté muy caliente, porque de lo contrario el agua que suelta se oscurece y desluce el resultado.

- Riquísimo también con champiñón blanco, conocido como champiñón de París.

- El queso feta es un queso tradicional de Grecia, de sabor intenso y ligeramente ácido; blanco, cremoso pero con consistencia compacta y textura granulada. Aquí os dejo una imagen de este rico queso


      

sábado, 1 de octubre de 2016

BLINIS DE YOGURT



Los blinis son una tortitas esponjosas, de origen ruso, polaco y eslavo, a base de huevos, harina y leche. En este caso, he sustituido la leche por yogur, y el resultado es riquísimo. Se pueden acompañar con rellenos dulces o salados. El más clásico: la crema agria con pescados ahumados, o caviar.

En casa nos gusta acompañarlos con queso crema y salmón ahumado, aunque también hay partidarios de comerlos con pechuga de pollo asada y huevo frito. Las posibilidades son muchas: verduras asadas, setas, bacon con queso, chocolate, nata montada, mermeladas, y cualquier otro relleno que se os ocurra.

Ingredientes:

- Dos yogures naturales.
- Dos huevos.
- Dos medidas de vasito de yogur de harina.
- Un sobre de levadura.
- Sal.
- Aceite de oliva suave, o de girasol.

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes, excepto el aceite, en un bol, y los batimos bien con unas varillas (a mano), hasta obtener una masa fina y sin grumos. La dejamos reposar en la nevera, como mínimo una hora.

Tras el reposo, calentamos una sartén pequeña pincelada con aceite, y añadimos una porción de masa (de la cantidad de masa depende el grosor del blini). Dejamos que se dore por un lado, mientras crece la masa, y le damos la vuelta. Doramos por el otro lado, y listo. Seguimos hasta que se termine la masa, pincelando siempre la sartén antes de cocinar un nuevo blini, para evitar que se pegue.

Lo ideal es tomarlos calientes, recién hechos, aunque también están ricos si los calentamos en la tostadora. Y congelan perfectamente.

Fantásticos.

Sugerencia: Si los preparamos en versión mini, son una estupenda base para canapés.