domingo, 28 de mayo de 2017

RAVIOLI DE MANTEQUILLA CON GAMBA ROJA


Este plato es BUENÍSIMO, para comer con los ojos cerrados, disfrutando cada bocado. De verdad, no exagero nada si os digo que es sublime, de lo mejor que he comido nunca. Por eso, aunque preparar los ravioli nos lleve un buen rato, el resultado compensa, muchísimo.

Se trata del ravioli invertido de gamba roja de Clara Villalón, conocida bloguer, y concursante de la primera edición de MasterChef. Sin duda, uno de los mejores platos del programa.

Ingredientes para cuatro personas: 

Para la pasta:

- 200 gramos de harina.
- Dos huevos.
- Una pizca de sal. 

Para el relleno:

- 100 gramos de mantequilla.
- Orégano fresco, o seco.
- Un huevo batido para sellar los ravioli.

Para "el acompañamiento":

- 16 gambas rojas, o más.
- 12 cucharadas de salsa de tomate (receta aquí).
- 24 tomates cherry, por lo menos.
- Sal.
- Pimienta negra recién molida.
- Aceite de oliva virgen extra.

Preparación:

Comenzamos con la masa de la pasta fresca, y para ello hacemos un volcán con la harina y, en el centro, ponemos los dos huevos y una pizca de sal, mezclamos y amasamos hasta que esté completamente integrado. Formamos una bola, envolvemos con papel film, y dejamos reposar durante una hora a temperatura ambiente (si hace demasiado calor, en el frigorífico).

Mientras la masa reposa, preparamos el relleno: mezclamos la mantequilla con el orégano, aplastandola con un tenedor, hasta que esté totalmente integrado. Formamos pequeñas bolitas que reservamos en el frigorífico tapadas dentro de un tuper. 

Pelamos las gambas y les quitamos los intestinos. Reservamos los cuerpos en el frigorífico, y sofreímos en aceite las cabezas y las pieles, aplastándolas para que suelten el jugo, hasta que estén doradas. Colamos el jugo sobre la salsa de tomate, mezclamos y salpimentamos. Reservamos.

Transcurrido el tiempo de reposo, colocamos la masa sobre la encimera espolvoreada de harina, y la aplanamos y estiramos con ayuda de un rodillo. Si tenemos máquina para hacer pasta, la vamos introduciendo y pasando varias veces, cambiando a un grosor más fino cada vez. Hay que conseguir una lámina de pasta muy fina, que dejaremos sobre una superficie enharinada (ver consejos). Continuamos hasta terminar con la masa. 

Sobre una lámina de pasta (ver consejos), vamos repartiendo las bolitas de mantequilla, con la separación adecuada según el tamaño que vayan a tener nuestros ravioli. Pintamos alrededor de la bolita con huevo batido y un pincel fino, y cubrimos con otra lámina de pasta (ver consejos). Con un cortador para ravioli, cortamos la pasta con la mantequilla dentro. Deben quedar completamente sellados; si no es así, nos ayudaremos de un tenedor pequeño para sellar bien los bordes. Os pongo una foto que, aunque no es muy buena, es ilustrativa.



Dejamos que los ravioli se sequen un poco, aunque si hace calor, lo mejor será que reposen en el frigorífico porque la mantequilla podría derretirse.

Y, justo antes de comer:

1.- En una cazuela amplia, ponemos agua a hervir.

2.- Lavamos, cortamos los tomatitos por la mitad, y los marcamos ligeramente en la sartén con un hilo de aceite de oliva virgen extra, y mantenemos calientes.

3.- Calentamos la salsa de tomate y gamba. 

4.- En una sartén con un hilo de aceite, asamos ligeramente las gambas.

5.- Cuándo el agua hierva, añadimos una cucharadita de sal, y cocemos la pasta durante dos minutos. Con una espumadera y mucho cuidado, la trasladamos a un escurridor. No enjuagamos, nos los comemos inmediatamente, sin esperas.

6.- Emplatamos, por este orden: salsa de tomate y gamba, ravioli, gambas, cherrys, un chorrito de aceite de oliva virgen extra (por favor), y una pizca de sal.

Satisfacción absoluta garantizada.

Consejos: 

- Si tras mezclar la mantequilla con el orégano, está demasiado blanda y no podemos formar las bolitas con la mano, dejaremos que endurezca en el frigorífico.

- Las láminas de masa son delicadas y se pegan fácilmente a la superficie y entre sí. Yo dispongo papel de horno sobre la mesa de la cocina, espolvoreo con harina, y voy colocando las láminas de pasta sobre ella.

- Si no tenéis cortador para ravioli, podéis utilizar un vaso. Las máquinas de pasta también admiten accesorios para formar raviolis; aunque de momento no los he probado. Os dejo una imagen de cortadores.


- Lo ideal es formar las láminas de pasta "emparejadas", es decir, con el mismo tamaño pero una de ellas más corta y estrecha, y la otra más larga y ancha. De este modo, colocamos la más pequeña bajo y, una vez pongamos el relleno, cubrimos con la lámina más grande.

- Imprescindible la gamba roja en este plato, aunque sea pequeña. Sin ella, deja de ser sublime.

- Como van a salir muchos ravioli, os aconsejo que preparéis más salsa, más gambas y más tomatitos, porque seguro que alguien repite, o todos. Seguro.

- Lo ideal, contar con ayuda, sobre todo en las tareas finales.


miércoles, 24 de mayo de 2017

QUESO DE CABRA REBOZADO AL HORNO


Mas que una receta, esta delicia es una idea, y una idea genial. Riquísimo en ensalada, acompañando una carne, un poco de jamón, una tortilla, o en un picoteo. Además, como el queso debe estar congelado, es genial para improvisar una cena fácil y rápida. En un momento, lo tendrás listo.

Ingredientes:

- Queso de cabra en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor, congeladas.
- Pan rallado crujiente.
- Huevo batido.
- Perejil.

Preparación: 

Vamos con la "idea", en seis sencillos pasos: 

1.- Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo.

2.- Sacamos el queso del congelador.

3.- Batimos los huevos.

4.- Preparamos un plato con pan rallado crujiente, añadimos perejil al gusto, y mezclamos.

5.- Pasamos las rodajas de queso por el huevo, impregnando bien. Seguidamente las rebozamos con la mezcla de pan rallado por todos los lados.

6.- Horneamos el queso en una bandeja de horno cubierta con papel de horno, hasta que esté dorado.

Y a disfrutar. 

Consejos: 

- Cuándo compremos el queso de cabra, lo mejor es pedir que nos lo corten, porque seguramente en la tienda tendrán una lira para cortar queso y así quedará perfecto. Y, en cuanto lleguemos a casa, hay que empaquetar individualmente cada rodaja, colocarlas en un tuper, y al congelador. Yo intento tener siempre para utilizarlas en cualquier momento.

- El pan rallado crujiente es más grueso que el pan rallado normal. Buenísimo el de Frumen, y adecuado también el Pan rallado casero de Hacendado (Mercadona).

- El queso debe estar congelado para que aguante el horneado y no se funda demasiado rápido.

- El grosor de las rodajas, un centímetro mínimo.

- Se puede sustituir el perejil por orégano, albahaca, romero, tomillo....o añadir una especia que os guste.

domingo, 21 de mayo de 2017

RAPE CON TOMATE FRESCO


De nuevo os propongo una maravillosa receta de los Hermanos Torres: rape con tomate. Un bocado diferente y muy fresco, rápido, delicioso y facilísimo, ideal para el veranito. En casa nos ha encantado, y sin duda repetiremos.

Ingredientes:

- Medio kilo de lomo de rape.
- Tres tomates rojos.
- Una nuez de mantequilla.
- 50 gramos de aceitunas negras.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Dos hojas de albahaca.
- Piñones.
- Pistachos.
- Una ramita de romero fresco, o una cucharadita de romero seco.
- Pimienta negra recién molida.
- Sal. 

Preparación:

Comenzamos con los tomates: los lavamos, les quitamos el pedúnculo, es decir, la parte verde por la que estaban unidos al tallo, y los rallamos. Cuando terminemos, los ponemos a escurrir en un colador para eliminar el exceso de agua.

Mientras tanto, lavamos el lomo de rape, salpimentamos, y lo marcamos en una sartén caliente con aceite de oliva virgen. Añadimos mantequilla y romero, y retiramos del fuego cuando esté dorado. Metemos la sartén con el rape en el horno precalentado a 180º durante cuatro minutos. Sacamos del horno, y lacamos el pescado con sus jugos. Reservamos.

Picamos ligeramente, en trocitos sin reducir a polvo, los piñones y pistachos, troceamos las aceitunas a cuchillo, lo mezclamos todo con el aceite de módena, y reservamos.

Mezclamos el tomate escurrido con dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra recién molida, y las dos hojas de albahaca picadas, comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario. Seguidamente, lo repartimos sobre una fuente de servir.

Fileteamos el rape en medallones, y lo colocamos sobre el tomate, con la mezcla de frutos secos y aceitunas por encima. Espolvoreamos con romero picado, o con cebollino, y listo. Buenísimo, tanto frío como templado.

¿Sabes?

- Una nuez de mantequilla es una porción del tamaño de una nuez. Más o menos, una cucharada. 

- Los tomates se rallan sin pelar, claro. 

- Lacar un alimento es cubrirlo, en este caso con su jugo.

- El rape es un pescado ideal para los niños y las personas que no detectan las espinas, porque no tiene espinas en su carne.

- Si compráis el rape entero, con la cabeza y el hueso obtenemos un caldo maravilloso. Si no lo vais a utilizar de inmediato, al congelador.
 

jueves, 18 de mayo de 2017

MI TORTILLA DE PATATA



Tan simple, patatas, huevos, aceite de oliva, sal, y tan buena. La verdad es que las mejores cosas de la vida son las más sencillas, las más delicadas, las más tranquilas, como disfrutar de un bocadillo de tortilla de patata, con un buen pan, con una buena compañía, con un poco de cariño.

Ingredientes: cuatro + un poco de cariño:

- Patatas, un kilo.
- Huevos, cinco o seis.
- Aceite de oliva virgen, abundante.
- Sal, al gusto.

Preparación:

Pelamos, lavamos y cortamos las patatas en lonchitas finas. Calentamos una sartén con abundante aceite de oliva virgen, y freímos las patatas a fuego lento, con una cucharadita de sal, y tapadas hasta que se ablanden. Entonces chafamos las patatas con un tenedor, o con un prensa patatas, sin apartarlas del fuego. Dejamos que se doren un poco, con la sartén destapada y con calor medio. 

Preparamos un recipiente resistente al calor, y colocamos encima un colador. Cuándo la patata esté ligeramente dorada, la sacamos con una espumadera y la vamos poniendo dentro del colador. De este modo, eliminaremos el exceso de grasa. Apartamos la sartén del fuego y retiramos todo el aceite.

Batimos con un tenedor los huevos en un bol amplio, con una pizca de sal encima de cada yema. Cuándo la patata haya escurrido, la añadimos al bol con los huevos batidos, y mezclamos con un tenedor. Dejamos reposar durante un par de minutos, para que la patata absorba el huevo. Transcurrido este tiempo, la mezcla tiene que estar jugosa, con bastante huevo; si no es así, añadiremos un huevo más.

En la misma sartén que hemos usado para freír la patata, que habrá quedado con una pizca de aceite después de retirar el que hemos usado, cuajamos la tortilla. Es decir, echamos la mezcla de huevos y patata, y dejamos que cuaje a fuego lento; le damos la vuelta, y lo mismo por el otro lado. Si os gusta con la superficie un poco tostadita, subid el fuego y quedará más rica. 

Y lista, con un poco, o con mucho cariño.

Consejos:

- Utiliza una buena patata, y el sabor mejorará.

- Para mí, escurrir el aceite de las patatas es importantísimo. De lo contrario, la tortilla queda grasienta.

- Y también me gusta mucho que las patatas estén chafaditas. Para ello, nos sobra y basta con un tenedor, pero, si queréis, hay un utensilio pensado para ello, el prensa patatas. Aquí lo tenéis:


 


 







Yo prefiero que no sea metálico, para que no ralle las sartenes.

- La tortilla queda mucho más jugosa si dejamos que la patata absorba parte del huevo, pero no todo. Si se queda seca, añadid otro huevo, o los que hagan falta.

- Y sobre si debe quedar más o menos cuajado el huevo por dentro, lo dejo al gusto de cada cual.

 

 

domingo, 14 de mayo de 2017

COUS COUS AL CURRY CON POLLO, MANGO Y QUESO HALLOUMI


Esta delicia la descubrí en el maravilloso blog COCIDO DE SOPA, desde el que Yolanda nos ofrece recetas buenísimas, y tan originales como ésta que hoy os traigo. Una combinación de ingredientes sorprendente con un resultado espectacular, sobre todo si te gusta el curry y la mezcla dulce/salado. He cambiado un poco la receta, casi nada, para adaptarla a los gustos de casa, y nos ha encantado. 

En esta ocasión he utilizado queso halloumi con chili que compré en Lidl, picante pero rico. No es un producto que esté siempre a la venta, únicamente cuando hay promoción de productos griegos, aunque este queso es originario de Chipre. Si no os gusta, elegid un halloumi natural, o un buen queso fresco que no se funda en exceso con el calor. La verdad es que no hay muchos sitios dónde vendan habitualmente esta especialidad chipriota en Valencia; yo tan sólo lo he encontrado en el Mercado Central. Sin embargo, recientemente estuve en Londres y me sorprendió ver este queso en las estanterías de Tesco, la cadena de supermercados más famosa por aquellos lares. Además, y aunque yo no lo he comido, sé que es fácil degustarlo en los mercados que abundan en esta ciudad. La próxima vez, no me lo pierdo.

Aunque la lista de ingredientes es larga, la mayoría son condimentos, y las elaboraciones son sencillas, con un resultado buenísimo.

Ingredientes:

- 250 gramos de queso halloumi.

Para el pollo:

- Dos pechugas de pollo.
- Una cucharada de aceite de oliva virgen.
- Una cucharada y media de mostaza antigua.
- Dos cucharadas de mermelada de arándanos.
- Dos cucharadas de salsa de soja.
- Una cucharada de extracto de buey (Bovril).
- Cuatro cucharadas de zumo de limón.  

Para el mango:

- Un mango maduro.
- Una cebolla tierna.
- Una cucharada de comino molido.
- Dos cucharadas de vinagre.
- Aceite de oliva virgen. 
- Una cucharadita de azúcar (si el mango es dulce no es necesaria).
- Una pizca de sal.

Para el cous cous:

- 250 gramos de cous cous.
- 250 mililitros de agua (un cuarto de litro).
- Una cucharadita de curry en polvo.
- Una cucharada de mantequilla.
- Sal.

Preparación:

Comenzamos con el pollo: lavamos y cortamos las pechugas en pequeños dados, mezclamos todos los ingredientes de la marinada (mermelada, mostaza antigua, zumo de limón, extracto de buey, salsa de soja y aceite de oliva virgen), e introducimos en ella la pechuga troceada. Tapamos y dejamos marinar en el frigorífico al menos una hora.

Continuamos con el cous cous: ponemos en cous cous en un recipiente resistente al calor, y lo sazonamos con el curry y media cucharadita de sal. Calentamos el agua hasta que hierva, y la vertemos sobre el cous cous, añadimos la mantequilla y mezclamos con un tenedor. Tapamos el cous cous con un paño, y dejamos reposar durante diez minutos a temperatura ambiente. Transcurrido este tiempo, removemos de nuevo con el tenedor, comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario. Reservamos.

Seguimos con el mango: pelamos, lavamos y picamos la cebolla tierna en brunoise y la freímos a fuego suave hasta que esté doradita, con un hilo de aceite y una pizca de sal. Mientras tanto, pelamos el mango, y lo cortamos en pequeños dados, aproximadamente de un centímetro, lo añadimos a la sartén, e incorporamos el vinagre y los cominos. Si el mango es dulce, yo prescindo del azúcar (para saberlo, lo mejor es probar el mango antes de cocinarlo). Seguimos sofriendo hasta que el mango se ablande un poco.

Y vamos con el pollo: tan fácil como escurrirlo de la marinada y saltearlo en una sartén con un hilo de aceite, hasta que esté doradito. 

Y, a la vez que el pollo, cortamos el queso halloumi en pequeños dados y lo doramos en otra sartén con una pizca de aceite.

Una vez tenemos todas las preparaciones, que deben estar calientes, emplatamos. Yo he utilizado un aro de emplatar, primero el cous cous, seguidamente el pollo, después el mango y, para finalizar el queso. 

BUENÍSIMO.

Sabemos lo que comemos: queso halloumi:

Como ya he comentado, se trata de un queso originario de Chipre, muy utilizado en su gastronomía, así como en la cocina de Oriente Medio. Se trata de un queso blando elaborado con leche fresca de cabra y oveja, que se comercializa en salmuera envasado al vacío, y cuya característica principal es su resistencia al calor sin fundirse. Ello permite cocinarlo a la parrilla o frito, obteniendo una corteza crujiente, y un interior blando, pero no derretido. Lo típico en Chipre es degustarlo frito en un hilo de aceite, con unas gotas de limón y hojas de menta. Por supuesto, también podemos consumirlo crudo; una buena idea es presentarlo con una ensalada verde.

Consejos:

- Si tenéis un Lidl cerca, aprovechad para comprar este queso. Normalmente comercializan dos especialidades: con chili y con albahaca. Yo he utilizado ambos, uno en esta receta, y el que tiene albahaca cortado en bastones, rebozado en huevo y pan rallado, y frito en un hilo de aceite de oliva. Deliciosos ambos, y a buen precio.

- Picar en brunoise es cortar las verduras en pequeños daditos uniformes de unos cinco milímetros. 

- Antes de poner azúcar al mango, creo que es mejor probarlo crudo porque, si es dulce, no la necesita.

- El extracto de buey, Bovril es el que yo conozco, se encuentra facilmente en tiendas de alimentación. Yo lo compro en Mercadona. 

- Cuándo no he tenido queso halloumi, lo he sustituido por queso fresco de cabra. En este caso, sólo hay que calentarlo levemente en la sartén, y sacarlo antes de que se funda.



viernes, 12 de mayo de 2017

PATATAS ASADAS


Una receta facilísima, de esas de toda la vida aprendida de mi madre. Acompaña cualquier carne o pescado, aunque no es imprescindible; deliciosas con una ensalada o un par de huevos fritos.

Ingredientes:

- Patatas. 
- Sal.
- Ajo en polvo, o ajo finamente picado a cuchillo.
- Pimentón dulce.
- Pimentón picante (opcional).
- Perejil seco, o perejil fresco picado a cuchillo.
- Aceite de oliva virgen. 

Preparación:

Pelamos y lavamos las patatas (importante que sean todas de tamaño similar), las partimos por la mitad a lo largo, y con un cuchillo hacemos cortes en la superficie formando una cuadrícula. 

Precalentamos el horno a 150º.

Colocamos las patatas sobre una fuente apta para el horno, con un hilo de aceite. Las patatas deben quedar bien asentadas, si no es así cortaremos una pequeña lasca en la base para que no se balanceen. Aliñamos y sazonamos cada patata con sal, ajo pimentón dulce, una pizca de pimentón picante (opcional), perejil, y un chorrito de aceite de oliva virgen.

Horneamos hasta que estén blanditas y un poco tostadas, sacamos del horno, y listas.

Fácil, bueno, y barato. ¿Se puede pedir más?

Consejos:

- Las patatas deben ser todas de igual tamaño para que se asen a la vez. Si ponemos unas grandes y otras pequeñas, las primeras nos quedarán crudas o las pequeñas se quemarán. 

- Si no os gusta el picante, no utilicéis el pimentón picante, aunque con un ligero toque están más ricas.

- Para mejorar estas patatas, majamos dos dientes de ajo y el perejil fresco en el mortero, y lo repartimos por encima.  

 

sábado, 6 de mayo de 2017

MOUSSE DE FRESA


Ahora que las fresas están en su mejor momento, aprovecho para preparar esta mousse de fresa buenísima, facilísima, y rapidísima. Esta receta la vi en webos fritos y, como todo lo que publican, no falla. Además, es estupenda para aprovechar las fresas que están un poco "tocadas"; sólo hay que quitar la parte del fruto que está dañada, y utilizar el resto. ¡Y con sólo tres ingredientes!

Ingredientes para cuatro vasitos:

- 200 gramos de fresas, y alguna más para decorar.
- Un sobre de gelatina de fresa.
- Un yogur griego.

Preparación:

Comenzamos preparando la gelatina: hay que seguir las instrucciones del paquete, pero poniendo la mitad de agua. Si utilizáis la gelatina de fresa de Hacendado, hay que calentar medio vaso de agua hasta que hierva. Entonces, añadimos el contenido del sobre de gelatina y removemos hasta su completa disolución, añadimos medio vaso de agua fría y removemos de nuevo hasta que se disuelva totalmente. Vertemos la gelatina en un bol y dejamos que cuaje un poco, pero no del todo.

Mientras cuaja la gelatina, lavamos las fresas, les quitamos las hojas y las colocamos en un colador para que escurran el agua. Seguidamente las troceamos y las trituramos con la batidora junto con el yogur. Si queremos que la mousse quede fina, pasamos la mezcla por el chino y reservamos en el frigorífico.

Cuándo la gelatina haya cuajado un poco, la batimos a velocidad rápida con una batidora de varillas eléctrica, hasta que duplique su volumen y quede cremosa. Añadimos las fresas trituradas reservadas y batimos un minuto o hasta que se integren. 

Ponemos la mousse en vasitos, bien tapados con papel film, y las dejamos cuajar en el frigorífico. Tardarán aproximadamente una hora. Antes de tomar la mousse, adornamos con una fresa, o dos, o las que queráis. Riquísima.

Consejos:

- Es mágico ver cómo la gelatina se convierte en una crema maravillosa al batirla.

- Es importante escurrir bien las fresas, para no añadir agua adicional a la mousse. Un exceso de agua podría provocar que la textura fuese demasiado líquida.

- Si os gusta, añadid unas cuantas frambuesas y veréis como mejora el sabor.

- Como ya os he comentado, la gelatina se prepara siguiendo las instrucciones del paquete, pero poniendo la mitad de agua.

- Con estas cantidades, salen cuatro vasitos.

- La marca Hacendado es de Mercadona.
 

martes, 2 de mayo de 2017

TAGLIOLINI CON TRUFA, CALABACÍN Y VIRUTAS DE JAMÓN CRUJIENTE



Hoy he cocinado una pasta fresca muy especial, tagliolini con trufa. Los compro en Lidl, aunque no siempre están a la venta, y la verdad es que está riquísima; tengo la suerte de tener una tienda cerca de casa, controlo los productos que ponen a la venta y, por supuesto, las ofertas semanales.

Con unos calabacines fritos en finas lonchitas, el parmesano y el jamón crujiente, tenemos un plato de escándalo, buenísimo. Y fácil, lo más "entretenido", freír el calabacín para que quede dorado y no se queme. Por supuesto, podemos prepararlo con otra pasta fresca o seca, riquísimo también con spaghetti integral.

Ingredientes para cuatro personas:

- 250 gramos de tagliolini con trufa. 
- Dos calabacines verdes grandes.
- Dos lonchas de jamón serrano.
- Parmesano recién rallado.
- Aceite de oliva virgen.
- Pimienta negra recién molida.

Preparación:

Comenzamos con los calabacines. Los lavamos, despuntamos y cortamos en lonchitas finas con una mandolina, sin pelarlos. Calentamos una sartén con cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen y vamos friendo las lonchas de calabacín por tandas, sin poner unas encima de otras, hasta que estén doradas, y las ponemos en un plato con papel de cocina para que escurra el exceso de aceite. Continuamos hasta freírlas todas, a fuego medio. Esta tarea nos costará un rato completarla, pero es fácil, sólo hay que estar atentas para obtener un calabacín dorado y crujiente sin quemarlo.

Mientras se hacen los calabacines, rallamos el queso parmesano y cortamos el jamón en tiritas finas con unas tijeras de cocina. Reservamos el queso y tostamos el jamón en una sartén con un hilo de aceite, hasta que esté crujiente.

Para cocer la pasta, ponemos agua en una cazuela amplia y llevamos a ebullición. Cuándo comience a hervir añadimos sal, incorporamos los tagliolini, y cocemos durante el tiempo indicado en el paquete de pasta por el fabricante. 

Escurrimos la pasta, sin enjuagarla, y repartimos en los platos. Regamos con un chorrito de aceite de oliva virgen, colocamos encima el calabacín, espolvoreamos pimienta negra recién molida, seguidamente el parmesano, y terminamos con las virutas de jamón crujiente. 

Y listo, un plato de pasta maravilloso, para repetir.

Consejos:

- Si vamos a consumir la pasta de inmediato, no hay que enjuagarla porque pierde sabor. Si la cocinamos para comerla en otro momento sí que hay que enjuagarla para cortar la cocción.

- No hay que añadir sal al calabacín, porque el queso y el jamón ya aportan bastante sabor y sal.

- El queso recién rallado está mucho más rico que el que ya viene en bolsas. Además, podemos dar salida a restos de queso que ronden por el frigorífico. Vale también un buen queso manchego curado. 

- La cantidad de parmesano la dejo a vuestro gusto. 

- No hay que pelar el calabacín por que la piel queda crujiente, perfecta.