martes, 25 de julio de 2017

ESPÁRRAGOS BLANCOS CON MAYONESA DE ANCHOAS Y LIMA


Otra receta de los Hermanos Torres, ideal para el verano. Los que veis en la foto son espárragos frescos, pero como es un producto de temporada, y no siempre los encontramos en el mercado, en otras ocasiones he optado por los espárragos en conserva, y el resultado es estupendo. Además, con esta opción, tendremos un entrante riquísimo listo en un momento. 

Ingredientes:

- Un manojo de espárragos blancos.
- Sal.
- Azúcar.
- Un huevo.
- Media lima.
- Dos anchoas grandes.
- Aceite de girasol.
- Brotes verdes, hojas de perejil, pequeñas hojas de albahaca...
- Huevas de trucha o salmón. 

Preparación:

Comenzamos: Lavamos, secamos y pelamos los espárragos con un pelador desde la yema hasta la base del tallo, y cortamos la parte dura del tronco. Los juntamos y los atamos con hilo de cocina.

Preparamos una cazuela alta con agua que cubra los espárragos hasta las yemas. Se colocan en vertical, y las yemas deben quedar fuera del agua. Calentamos el agua hasta que hierva suavemente, y añadimos  media cucharadita de sal y un cuarto de cucharadita de azúcar por cada litro de agua que hayamos puesto en la cazuela. Introducimos los espárragos en el agua apoyados sobre su tronco, y cocemos durante diez minutos, aproximadamente desde que el agua comience de nuevo a hervir, cuidando que hierva lentamente, no a borbotones. 

Podemos comprobar si están cocidos pinchando con una brocheta o un tenedor. No deben quedar excesivamente blandos porque absorben más agua. Transcurrido el tiempo de cocción, apagamos el fuego y retiramos del calor. Tumbamos los espárragos en la cazuela para que el agua cubra las yemas, y dejamos reposar cinco minutos. Sacamos del agua, los desatamos y dejamos que escurran sobre papel absorbente.

Mientras tanto, preparamos nuestra mayonesa: Ponemos un huevo en el vaso de la batidora con el zumo de media lima y las anchoas, y cubrimos con aceite de girasol. Trituramos con la batidora, y vamos añadiendo aceite en un hilo hasta que la mayonesa se cuaje. Comprobamos el punto de sazón, y añadimos sal si es necesario. Introducimos la mayonesa en una manga pastelera y reservamos en el frigorífico.

Abrimos los espárragos con un cuchillo, pero sin llegar a cortarlos del todo, y los disponemos en un plato llano. Rellenamos con la mayonesa de anchoa, y añadimos las huevas y brotes verdes. Y listo, a disfrutar del verano.

Consejos:

- Por supuesto, si compramos espárragos blancos frescos y los cocemos en casa tendremos un plato maravilloso. Pero también podemos optar por comprarlos cocidos, que también están ricos.

- No le pongas sal a la mayonesa hasta que la pruebes, porque las anchoas son saladas. Seguramente no la necesitará.

- Para cocer los espárragos, lo mejor es colocarlos en la cazuela e ir añadiendo agua, midiéndola, hasta que queden cubiertos, excepto las yemas, luego los sacamos, llevamos el agua a ebullición, los introducimos de nuevo, y cocemos durante el tiempo indicado.

- Es necesario medir el agua para saber cuánta sal y cuánta azúcar tenemos que añadir. 
 


jueves, 20 de julio de 2017

COUS COUS CON VERDURA, SALMÓN FRESCO, MENTA Y PISTACHOS.


Hoy os traigo una receta riquísima, con salmón fresco, un  cous cous muy especial, y el toque final de los pistachos y la menta. Un plato fácil y ligero, ideal para el verano, que encontré en uno de los números de la revista Saber cocinar.

Y, además, es plato único: pasta, verdura, pescado y frutos secos. 

Ingredientes para cuatro personas:

- Cuatro filetes de salmón fresco, sin piel y sin espinas.
- 250 gramos de cous cous.
- 250 mililitros de agua.
- Una cebolla.
- Dos zanahorias.
- Un calabacín.
- Un tomate rojo y maduro.
- 50 gramos de pistachos pelados.
- Unas hojitas de menta.
- Pimienta negra recién molida.
- Una cucharadita de orégano seco.
- Media cucharadita de comino molido.
- Aceite de oliva virgen.
- Sal.

Preparación:

Comenzamos con la verdura: pelamos , lavamos y cortamos en dados muy pequeños, la cebolla, las zanahorias, el calabacín (sin pelar), y el tomate (sin pepitas), y reservamos sin mezclar.

En un hilo de aceite de oliva sofreímos la cebolla con una pizca de sal, hasta que comience a dorarse, añadimos las zanahorias y el calabacín y seguimos friendo hasta que se doren. Añadimos el orégano y el tomate, removemos, apagamos el fuego, comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario. Reservamos.

Mientras se fríen las verduras, ponemos el cous cous en un recipiente amplio con una cucharadita de sal y media cucharadita de comino molido. Llevamos a ebullición 250 mililitros de agua (un cuarto de litro), y la vertemos sobre el cous cous, añadimos una cucharada de aceite de oliva virgen, removemos, y reservamos tapado con un paño para que se hidrate.

Troceamos los pistachos con la mano, y lavamos y picamos a cuchillo las hojas de menta si son grandes, si son pequeñas las dejamos enteras. Reservamos.

Limpiamos los lomos de salmón, quitándoles la piel y las espinas, y los cortamos en dados. Salpimentamos y los salteamos en una sartén con un hilo de aceite. 

Calentamos de nuevo la verdura en la sartén, añadimos el cous cous hidratado, y mezclamos integrando todos los ingredientes.

Y al plato: una base de cous cous, sobre él los dados de salmón, los pistachos, y  por último la menta. Muy, muy, muy bueno.

Consejos:

- Para hidratar el cous cous, necesitamos la misma cantidad de líquido que de pasta. Y es conveniente añadir aceite o mantequilla para que no se apelmace.

- Importantísimo retirar todas las espinas del salmón, para que nadie se lleve una sorpresa desagradable.

- El tomate se cocina ligeramente con el calor del resto de verduras.

- El salmón no hay que cocinarlo en exceso porque se reseca. 


viernes, 7 de julio de 2017

HOJALDRE DE FRUTA CON CREMA PASTELERA


Estamos en el mejor momento del año para disfrutar de un hojaldre con fruta y crema pastelera, porque en verano es cuando más variedad tenemos en los mercados. Yo he elegido fresas, kiwi, melocotón, frambuesas y cerezas, pero cualquier combinación estará buenísima; elige la que más te guste y decídete porque lo único que puede resultar un pelín complicado es la crema pastelera, pero si sigues la receta, sale seguro.

Ingredientes:

- Una lámina de hojaldre.
- Un melocotón.
- Un kiwi.
- Cuatro fresas.
- Diez frambuesas.
- Ocho cerezas.
- Dos cucharadas de mermelada de melocotón.

Para la crema pastelera:

- 250 mililitros de leche.
- 250 mililitros de nata para montar.
- 3 yemas de huevo.
- 70 gramos de azúcar.
- 40 gramos de maizena.
- Piel de limón.
- Menta fresca.

Preparación:

Comenzamos con la crema pastelera: calentamos la leche, la nata, la piel de limón y la mitad del azúcar hasta que hierva.

En un bol, mezclamos las yemas de huevo con la maizena y la otra mitad de azúcar. 

Preparamos un bol con agua muy fría, donde quepa el cazo o cazuela donde vamos a calentar la crema. No hay que poner demasiada agua porque podría rebosar y mojar la crema.

Añadimos el líquido caliente al bol, poco a poco, mientras removemos con un batidor de varillas para evitar que cuaje el huevo. Colamos y calentamos de nuevo hasta que hierva, removiendo siempre con las varillas, y comprobaremos como la crema va espesando paulatinamente. Retiramos del fuego y metemos el cazo con la crema, dentro del bol con agua fría (sin que entre agua en la crema). Dejamos enfriar y reservamos en el frigorífico tapado con papel film, o en un tuper bien cerrado.

Precalentamos el horno a 180º, y horneamos el hojaldre durante aproximadamente quince minutos en una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado, o hasta que se dore sin quemarse. Lo sacamos del horno, enfriamos sobre una rejilla y reservamos tapado con un paño.

Lavamos, pelamos y fileteamos el melocotón, kiwi y fresas, lavamos y deshuesamos las cerezas, y lavamos las frambuesas. Reservamos bien escurridas y tapadas en el frigorífico, o a temperatura ambiente si no hace calor.

Este postre se monta justo antes de comerlo, para que el hojaldre no se reblandezca. Repartimos una capa generosa de crema pastelera sobre el hojaldre, dejando un centímetro libre en el borde, y colocamos las frutas sobre ella. Templamos unos segundos en el microondas la mermelada de melocotón, y pincelamos la fruta. Y os aseguro que no quedará ni una miga.

Consejos:

- La crema pastelera debe estar fría, por eso es conveniente prepararla con anticipación.

- Personalmente, el hojaldre que más me gusta es el que venden en Lid'l. No en vano es uno de sus productos estrella.

- Creo que es buena idea preparar porciones individuales, porque el hojaldre se rompe al cortarlo.



 

sábado, 1 de julio de 2017

PIZZA DE HORTALIZAS CON ACEITUNAS


Sin duda, ésta es mi pizza favorita, y además creo que es una opción muy saludable y mediterránea, con masa casera, y hortalizas frescas.

Ingredientes:

Para la masa (salen cuatro pizzas):

- Medio kilo de harina de fuerza.
- 250 ml. de agua.
- 12 gramos de levadura fresca (media pastilla).
- Una cucharada de aceite de oliva virgen extra.
- Una cucharadita de sal.


Para el relleno:

- Dos cucharadas de tomate frito casero (receta aquí).
-  Medio pimiento verde.
- Un tomate rojo.
- Medio calabacín.
- Una cebolla tierna.
- Queso mozzarella rallado.
- Aceitunas negras sin hueso.
- Aceite de oliva virgen.
- Orégano o albahaca.

Preparación: 

Comenzamos con la masa.  Pesamos la harina y la ponemos en un bol, añadimos una cucharadita de sal, una cucharada de aceite de oliva, y la levadura fresca disuelta en los 250 ml. de agua templada. Mezclamos bien, volcamos en la superficie de trabajo, previamente enharinada, y amasamos durante al menos diez minutos hasta obtener una masa elástica. Formamos una bola y dejamos levar tapada con un paño en un lugar tranquilo y sin corrientes de aire.  Por supuesto, también podemos preparar la masa en una amasadora, nos facilitará mucho la labor.

Cuándo la masa haya doblado su volumen, la volcamos en la encimera, previamente enharinada, y la dividimos en cuatro porciones (hay masa suficiente para cuatro pizzas redondas). Tomamos una porción, formamos una bola, y la estiramos con un rodillo dándole la forma deseada, y procurando que quede una masa fina. La trasladamos a la bandeja de horneado, que previamente habremos pincelado con aceite, y la dejamos reposar unos 15 minutos.


Mientras tanto, lavamos y cortamos las hortalizas, el calabacín y el tomate en finas lonchas, la cebolla y el pimiento en aros. Y fileteamos también las aceitunas negras.

Y montamos la pizza, en diez sencillos pasos:

1.- Un hilo de aceite de oliva virgen sobre la masa.
2.- Dos cucharadas de tomate frito casero, que cubran toda la masa, excepto el borde.
3.- El calabacín loncheado.
4.- El pimiento verde .
5.- Los aros de cebolla tierna.
6.- Una pizca de sal sobre las hortalizas.
7.- Una capa generosa de queso mozzarella rallado.
8.- Las aceitunas.
9.- Las rodajas de tomate.
10.- Una pizca de sal sobre el tomate.

Y al horno, hasta que la masa esté crujiente y el queso fundido. Espolvoreamos sobre la pizza orégano al gusto, o unas hojitas de albahaca fresca. 

Riquísima, y nada que ver con las pizzas preparadas que venden en el súper. 

Consejos:

- Cuando traslado la masa a la bandeja de horno, doblo los bordes de la pizza sobre sí misma, creando una especie de cordón que impide que los ingredientes rebosen y manchen el molde o el horno. Así me libro de los restos pegados difíciles de limpiar.

- Esta pizza admite otros ingredientes, como pimiento rojo, champiñón, alcachofa, aceitunas verdes....imaginación al poder.

- Si tenemos una mandolina, es el momento de utilizarla para lonchear el calabacín. Y si no, a cuchillo procurando que sean finas.

- Una vez montada la pizza con todos los ingredientes, debe entrar al horno lo antes posible, para que la masa no se humedezca en exceso.


  

domingo, 18 de junio de 2017

CHULETAS DE CERDO CON SALSA DE RON Y ZANAHORIAS A LA PLANCHA


Hoy cocinamos un plato de carne: unas tiernas chuletas de cerdo y una salsa buenísima, con el delicioso y exótico toque de la canela. La mejor guarnición, unas zanahorias a la plancha. 

Ingredientes:

- Cuatro chuletas de cerdo.
- Una cebolla.
- Una cucharada de harina.
- Un vaso de ron negro.
- Dos vasos de caldo de ave. 
- Media rama de canela.
- Aceite de oliva virgen.
- Sal.
- Pimienta negra recién molida.
- Medio kilo de zanahorias. 

Preparación:

Comenzamos con la cebolla: la pelamos, lavamos, cortamos en juliana fina, y reservamos. 

Salpimentamos las chuletas de cerdo, y las marcamos en una cazuela con un hilo de aceite de oliva virgen. Retiramos y reservamos. En el mismo aceite, freímos la cebolla a fuego lento hasta que esté dorada. Añadimos una cucharada de harina, y removemos hasta que se tueste. Incorporamos las chuletas, regamos con el ron y dejamos que evapore el alcohol durante cinco minutos. Agregamos el caldo y la canela, y dejamos cocer durante media hora.

Mientras se cuece la carne, pelamos, lavamos y cortamos las zanahorias en bastoncitos, y las asamos en la plancha con un hilo de aceite de oliva virgen, retiramos y salpimentamos.

Servimos las chuletas salseadas y acompañadas de la zanahoria. 

Consejos:

- La harina se utiliza para espesar la salsa. Hay que cocinarla bien antes de añadir el siguiente ingrediente, porque de lo contrario quedará sabor de harina cruda.

- Si no os gusta tropezar con la cebolla, triturad la salsa, aunque os aseguro que si está bien frita, prácticamente desaparece. 

- Si sobran chuletas, podemos congelarlas con la salsa para otro día.

- Otra guarnición estupenda son unas patatas fritas, o asadas.

 - Si la salsa queda muy espesa, añade más caldo o agua. Y si queda muy líquida, añade una cucharadita de maizena disuelta en medio vaso de agua fría, a continuación lleva la salsa a ebullición, y listo.


 

viernes, 16 de junio de 2017

CARPACCIO DE CALABACÍN


Con este calor a todos nos apetecen platos frescos y rápidos de preparar. Y este carpaccio de calabacín es ideal, por que no necesita ni ecimera ni horno, y por que está buenísimo.

Ah, y es facilísimo.

Ingredientes:

Para el marinado:

- Un calabacín.
- Zumo de un limón.
- Una cucharadita de ajo en polvo.
- Una cucharada de cebollino picado.

Para el aliño: 

- Un manojo de albahaca fresca.
- Una cucharada de almendra laminada.
- Una cucharada de queso parmesano recién ralaldo.
- Cuatro tomates secos en aceite (receta aquí).
- Aceite de oliva virgen.
- Sal.

Preparación:

El día de antes, cortamos el calabacín en lonchitas muy finas, a ser posible con una mandolina, y lo ponemos en un tuper con el zumo de limón, el ajo en polvo, dos cucharadas de aceite de oliva, y una cucharada de cebollino picado. Tapamos y lo dejamos marinar toda la noche en el frigorífico.

Al día siguiente, preparamos un aceite de albahaca. Para ello, mezclamos dos cucharadas de aceite de oliva virgen con seis hojas de albahaca troceadas, y las trituramos con la batidora. Seguidamente, disponemos el calabacín en un plato, condimentamos con las almendras tostadas, los tomates secos cortados en tiritas, el queso parmensano recién rallado, una pizca de sal, aceite de albahaca, y unas pequeñas hojas de albahaca fresca. 

Y listo, fácil, sano, rico y fresquito. Lo dicho, ideal.

 

sábado, 10 de junio de 2017

ARROZ CON CARRILLERAS DE CERDO Y SETAS




Es la primera vez que preparo este arroz, pero no será la última. Hace tiempo que le daba vueltas a esta idea, leyendo recetas y pensando en la combinación de ingredientes, hasta que el pasado domingo decidí cocinarlo, y fue un éxito rotundo. Os aseguro que es una receta buenísima, eso sí, absolutamente imprescindible un buen caldo con mucho sabor.

Ingredientes para cuatro personas:

Para el caldo: 

- Una carcasa de pollo.
- Un hueso de ternera, mejor si es de tuétano.
- Un hueso de espinazo de cerdo.
- Un hueso de jamón.
- Un nabo.
- Una chirivía.
- Un napicol o nabicol.
- Un puerro.
- Una rama de apio.
- Dos zanahorias.
- Un tomate.
- Sal.

Para el arroz:

- Cuatro carrilleras de cerdo, mejor de cerdo ibérico.
- Dos dientes de ajo.
- Una cebolla.
- Medio pimiento rojo.
- Dos tomates rojos y maduros. 
- 100 gramos de setas.
- 60 mililitros de vino blanco.
- Cuatro medidas de arroz.
- Diez medidas de caldo.
- Media cucharada de romero seco picado.
- Una cucharadita de pimentón dulce.
- Unas hebras de azafrán (cinco o seis).
- Una cucharada de cebollino picado.
- Aceite de oliva virgen.
- Sal.

Preparación:

Comenzamos con el caldo, si es posible el día de antes. De este modo, lo dejaremos toda la noche en el frigorífico y al día siguiente quitaremos la grasa solidificada en la superficie del caldo. En una olla grande ponemos las verduras peladas y lavadas, y las carnes lavadas, excepto el hueso de jamón, que blanquearemos en una cazuela aparte y añadiremos después al caldo. Cubrimos con agua y calentamos, desespumando continuamente para quitar todas las impurezas y obtener un caldo limpio. Dejamos cocer durante al menos dos horas a fuego lento, con una cucharadita de sal. Colamos con un colador de malla muy fina, comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario.

Cuando tengamos preparado el caldo desgrasado, vamos con el arroz. Limpiamos las carrilleras quitando la tela interior y el exceso de grasa, y las cortamos en dados. Pelamos y picamos muy fino los dientes de ajo, a cuchillo. Pelamos, lavamos y picamos la cebolla y el pimiento en brunoise, lavamos y rallamos los tomates, y cortamos las setas en tamaño de bocado. Reservamos todos los ingredientes por separado.

En una cazuela calentamos el caldo hasta que hierva, comprobamos el punto de sazón, rectificamos si es necesario, y mantenemos caliente.

Calentamos un chorro de aceite de oliva virgen en una paella, y doramos las carrilleras troceadas con una pizca de sal. Añadimos el ajo picado y sofreímos hasta que comience a dorarse, incorporamos la cebolla con un poco de sal y la freímos hasta que esté doradita. Agregamos el pimiento y seguimos friendo durante un par de minutos. Incorporamos el tomate rallado y el romero, y sofreímos a fuego lento hasta que el tomate comience a pegarse en el fondo de la paella (eso significará que ha perdido el agua). Cuando esté bien frito, añadimos las setas y seguimos sofriendo hasta que se evapore el agua que sueltan. Es el momento de incorporar el azafrán y el pimentón, dar una vuelta, y añadir el arroz. Removemos bien para que el arroz se impregne bien de todo el sofrito. Regamos con el vino y dejamos que evapore un minuto. Transcurrido este tiempo, añadimos el caldo hirviendo y dejamos que cueza durante veinte minutos. 

Mientras cuece el arroz, picamos fino unos tallos de cebollino y, cuando retiremos el arroz del fuego, lo espolvoreamos por encima. Y listo, un arroz para recordar.

Consejos:

- Para que el caldo tenga mucho sabor, no hay que añadir demasiada agua, tan sólo cubrir y añadir un par de dedos más de agua, y cocer a fuego lento durante al menos dos horas, quitando la espuma que sube a la superficie. Después, colar con un colador de malla muy fina, o con una estameña, y reservar en el frigorífico durante una noche. Al día siguiente, retiramos la capa de grasa solidificada de la superficie, y listo para cocinar.

- Hay que retirar el exceso de grasa de las carrilleras, dejando tan sólo la grasa infiltrada en la carne.

- El arroz en paella necesita el doble de líquido que de arroz, más dos medidas más. Los cinco primeros minutos debe cocer a fuego fuerte y, los quince minutos siguientes a fuego muy lento. Y, como decía mi padre, el arroz no debe "verse" hasta que haya transcurrido la mitad del tiempo (diez minutos). Si comienza a "verse" antes, significa que tenemos poco caldo, y la mejor opción será añadir más o, si eres un auténtico experto, cocinarlo despacito fuego muy muy lento.

Técnicas de cocina: blanquear

Es una técnica de cocina que consiste en introducir un alimento en agua fría, y calentar hasta que hierva para quitar impurezas y que su sabor sea más suave. En el momento en que hierva, retiramos del agua y lo utilizamos. El agua se desecha.


jueves, 1 de junio de 2017

ENDIVIAS CON SALSA DE ROQUEFORT Y NUECES



Esta receta es tan fácil, que no llega a ser receta. Una clásica ensalada, riquísima, y que en cinco minutos está lista. 

Ingredientes:

- Dos endivias.
- 200 mililitros de nata para cocinar.
- 50 gramos de queso roquefort.
- Unas cuantas nueces.
- Sal.

Preparación:

Separamos las hojas de la endivia, las lavamos cuidadosamente bajo el chorro de agua, y las ponemos en un escurridor para eliminar el exceso de humedad.

Mientras tanto, trituramos el queso roquefort con la nata y una pizca de sal. Comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario. Con esta cantidad de roquefort queda una salsa suave pero con sabor.

Disponemos en un plato las endivias, un poco de salsa de roquefort, rompemos unas nueces con las manos, y las añadimos.

Y, por supuesto, servimos el resto de la salsa aparte, para que cada cual salsee a su gusto. 

 

domingo, 28 de mayo de 2017

RAVIOLI DE MANTEQUILLA CON GAMBA ROJA


Este plato es BUENÍSIMO, para comer con los ojos cerrados, disfrutando cada bocado. De verdad, no exagero nada si os digo que es sublime, de lo mejor que he comido nunca. Por eso, aunque preparar los ravioli nos lleve un buen rato, el resultado compensa, muchísimo.

Se trata del ravioli invertido de gamba roja de Clara Villalón, conocida bloguer, y concursante de la primera edición de MasterChef. Sin duda, uno de los mejores platos del programa.

Ingredientes para cuatro personas: 

Para la pasta:

- 200 gramos de harina.
- Dos huevos.
- Una pizca de sal. 

Para el relleno:

- 100 gramos de mantequilla.
- Orégano fresco, o seco.
- Un huevo batido para sellar los ravioli.

Para "el acompañamiento":

- 16 gambas rojas, o más.
- 12 cucharadas de salsa de tomate (receta aquí).
- 24 tomates cherry, por lo menos.
- Sal.
- Pimienta negra recién molida.
- Aceite de oliva virgen extra.

Preparación:

Comenzamos con la masa de la pasta fresca, y para ello hacemos un volcán con la harina y, en el centro, ponemos los dos huevos y una pizca de sal, mezclamos y amasamos hasta que esté completamente integrado. Formamos una bola, envolvemos con papel film, y dejamos reposar durante una hora a temperatura ambiente (si hace demasiado calor, en el frigorífico).

Mientras la masa reposa, preparamos el relleno: mezclamos la mantequilla con el orégano, aplastandola con un tenedor, hasta que esté totalmente integrado. Formamos pequeñas bolitas que reservamos en el frigorífico tapadas dentro de un tuper. 

Pelamos las gambas y les quitamos los intestinos. Reservamos los cuerpos en el frigorífico, y sofreímos en aceite las cabezas y las pieles, aplastándolas para que suelten el jugo, hasta que estén doradas. Colamos el jugo sobre la salsa de tomate, mezclamos y salpimentamos. Reservamos.

Transcurrido el tiempo de reposo, colocamos la masa sobre la encimera espolvoreada de harina, y la aplanamos y estiramos con ayuda de un rodillo. Si tenemos máquina para hacer pasta, la vamos introduciendo y pasando varias veces, cambiando a un grosor más fino cada vez. Hay que conseguir una lámina de pasta muy fina, que dejaremos sobre una superficie enharinada (ver consejos). Continuamos hasta terminar con la masa. 

Sobre una lámina de pasta (ver consejos), vamos repartiendo las bolitas de mantequilla, con la separación adecuada según el tamaño que vayan a tener nuestros ravioli. Pintamos alrededor de la bolita con huevo batido y un pincel fino, y cubrimos con otra lámina de pasta (ver consejos). Con un cortador para ravioli, cortamos la pasta con la mantequilla dentro. Deben quedar completamente sellados; si no es así, nos ayudaremos de un tenedor pequeño para sellar bien los bordes. Os pongo una foto que, aunque no es muy buena, es ilustrativa.



Dejamos que los ravioli se sequen un poco, aunque si hace calor, lo mejor será que reposen en el frigorífico porque la mantequilla podría derretirse.

Y, justo antes de comer:

1.- En una cazuela amplia, ponemos agua a hervir.

2.- Lavamos, cortamos los tomatitos por la mitad, y los marcamos ligeramente en la sartén con un hilo de aceite de oliva virgen extra, y mantenemos calientes.

3.- Calentamos la salsa de tomate y gamba. 

4.- En una sartén con un hilo de aceite, asamos ligeramente las gambas.

5.- Cuándo el agua hierva, añadimos una cucharadita de sal, y cocemos la pasta durante dos minutos. Con una espumadera y mucho cuidado, la trasladamos a un escurridor. No enjuagamos, nos los comemos inmediatamente, sin esperas.

6.- Emplatamos, por este orden: salsa de tomate y gamba, ravioli, gambas, cherrys, un chorrito de aceite de oliva virgen extra (por favor), y una pizca de sal.

Satisfacción absoluta garantizada.

Consejos: 

- Si tras mezclar la mantequilla con el orégano, está demasiado blanda y no podemos formar las bolitas con la mano, dejaremos que endurezca en el frigorífico.

- Las láminas de masa son delicadas y se pegan fácilmente a la superficie y entre sí. Yo dispongo papel de horno sobre la mesa de la cocina, espolvoreo con harina, y voy colocando las láminas de pasta sobre ella.

- Si no tenéis cortador para ravioli, podéis utilizar un vaso. Las máquinas de pasta también admiten accesorios para formar raviolis; aunque de momento no los he probado. Os dejo una imagen de cortadores.


- Lo ideal es formar las láminas de pasta "emparejadas", es decir, con el mismo tamaño pero una de ellas más corta y estrecha, y la otra más larga y ancha. De este modo, colocamos la más pequeña bajo y, una vez pongamos el relleno, cubrimos con la lámina más grande.

- Imprescindible la gamba roja en este plato, aunque sea pequeña. Sin ella, deja de ser sublime.

- Como van a salir muchos ravioli, os aconsejo que preparéis más salsa, más gambas y más tomatitos, porque seguro que alguien repite, o todos. Seguro.

- Lo ideal, contar con ayuda, sobre todo en las tareas finales.


miércoles, 24 de mayo de 2017

QUESO DE CABRA REBOZADO AL HORNO


Mas que una receta, esta delicia es una idea, y una idea genial. Riquísimo en ensalada, acompañando una carne, un poco de jamón, una tortilla, o en un picoteo. Además, como el queso debe estar congelado, es genial para improvisar una cena fácil y rápida. En un momento, lo tendrás listo.

Ingredientes:

- Queso de cabra en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor, congeladas.
- Pan rallado crujiente.
- Huevo batido.
- Perejil.

Preparación: 

Vamos con la "idea", en seis sencillos pasos: 

1.- Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo.

2.- Sacamos el queso del congelador.

3.- Batimos los huevos.

4.- Preparamos un plato con pan rallado crujiente, añadimos perejil al gusto, y mezclamos.

5.- Pasamos las rodajas de queso por el huevo, impregnando bien. Seguidamente las rebozamos con la mezcla de pan rallado por todos los lados.

6.- Horneamos el queso en una bandeja de horno cubierta con papel de horno, hasta que esté dorado.

Y a disfrutar. 

Consejos: 

- Cuándo compremos el queso de cabra, lo mejor es pedir que nos lo corten, porque seguramente en la tienda tendrán una lira para cortar queso y así quedará perfecto. Y, en cuanto lleguemos a casa, hay que empaquetar individualmente cada rodaja, colocarlas en un tuper, y al congelador. Yo intento tener siempre para utilizarlas en cualquier momento.

- El pan rallado crujiente es más grueso que el pan rallado normal. Buenísimo el de Frumen, y adecuado también el Pan rallado casero de Hacendado (Mercadona).

- El queso debe estar congelado para que aguante el horneado y no se funda demasiado rápido.

- El grosor de las rodajas, un centímetro mínimo.

- Se puede sustituir el perejil por orégano, albahaca, romero, tomillo....o añadir una especia que os guste.

domingo, 21 de mayo de 2017

RAPE CON TOMATE FRESCO


De nuevo os propongo una maravillosa receta de los Hermanos Torres: rape con tomate. Un bocado diferente y muy fresco, rápido, delicioso y facilísimo, ideal para el veranito. En casa nos ha encantado, y sin duda repetiremos.

Ingredientes:

- Medio kilo de lomo de rape.
- Tres tomates rojos.
- Una nuez de mantequilla.
- 50 gramos de aceitunas negras.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Dos hojas de albahaca.
- Piñones.
- Pistachos.
- Una ramita de romero fresco, o una cucharadita de romero seco.
- Pimienta negra recién molida.
- Sal. 

Preparación:

Comenzamos con los tomates: los lavamos, les quitamos el pedúnculo, es decir, la parte verde por la que estaban unidos al tallo, y los rallamos. Cuando terminemos, los ponemos a escurrir en un colador para eliminar el exceso de agua.

Mientras tanto, lavamos el lomo de rape, salpimentamos, y lo marcamos en una sartén caliente con aceite de oliva virgen. Añadimos mantequilla y romero, y retiramos del fuego cuando esté dorado. Metemos la sartén con el rape en el horno precalentado a 180º durante cuatro minutos. Sacamos del horno, y lacamos el pescado con sus jugos. Reservamos.

Picamos ligeramente, en trocitos sin reducir a polvo, los piñones y pistachos, troceamos las aceitunas a cuchillo, lo mezclamos todo con el aceite de módena, y reservamos.

Mezclamos el tomate escurrido con dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra recién molida, y las dos hojas de albahaca picadas, comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario. Seguidamente, lo repartimos sobre una fuente de servir.

Fileteamos el rape en medallones, y lo colocamos sobre el tomate, con la mezcla de frutos secos y aceitunas por encima. Espolvoreamos con romero picado, o con cebollino, y listo. Buenísimo, tanto frío como templado.

¿Sabes?

- Una nuez de mantequilla es una porción del tamaño de una nuez. Más o menos, una cucharada. 

- Los tomates se rallan sin pelar, claro. 

- Lacar un alimento es cubrirlo, en este caso con su jugo.

- El rape es un pescado ideal para los niños y las personas que no detectan las espinas, porque no tiene espinas en su carne.

- Si compráis el rape entero, con la cabeza y el hueso obtenemos un caldo maravilloso. Si no lo vais a utilizar de inmediato, al congelador.
 

jueves, 18 de mayo de 2017

MI TORTILLA DE PATATA



Tan simple, patatas, huevos, aceite de oliva, sal, y tan buena. La verdad es que las mejores cosas de la vida son las más sencillas, las más delicadas, las más tranquilas, como disfrutar de un bocadillo de tortilla de patata, con un buen pan, con una buena compañía, con un poco de cariño.

Ingredientes: cuatro + un poco de cariño:

- Patatas, un kilo.
- Huevos, cinco o seis.
- Aceite de oliva virgen, abundante.
- Sal, al gusto.

Preparación:

Pelamos, lavamos y cortamos las patatas en lonchitas finas. Calentamos una sartén con abundante aceite de oliva virgen, y freímos las patatas a fuego lento, con una cucharadita de sal, y tapadas hasta que se ablanden. Entonces chafamos las patatas con un tenedor, o con un prensa patatas, sin apartarlas del fuego. Dejamos que se doren un poco, con la sartén destapada y con calor medio. 

Preparamos un recipiente resistente al calor, y colocamos encima un colador. Cuándo la patata esté ligeramente dorada, la sacamos con una espumadera y la vamos poniendo dentro del colador. De este modo, eliminaremos el exceso de grasa. Apartamos la sartén del fuego y retiramos todo el aceite.

Batimos con un tenedor los huevos en un bol amplio, con una pizca de sal encima de cada yema. Cuándo la patata haya escurrido, la añadimos al bol con los huevos batidos, y mezclamos con un tenedor. Dejamos reposar durante un par de minutos, para que la patata absorba el huevo. Transcurrido este tiempo, la mezcla tiene que estar jugosa, con bastante huevo; si no es así, añadiremos un huevo más.

En la misma sartén que hemos usado para freír la patata, que habrá quedado con una pizca de aceite después de retirar el que hemos usado, cuajamos la tortilla. Es decir, echamos la mezcla de huevos y patata, y dejamos que cuaje a fuego lento; le damos la vuelta, y lo mismo por el otro lado. Si os gusta con la superficie un poco tostadita, subid el fuego y quedará más rica. 

Y lista, con un poco, o con mucho cariño.

Consejos:

- Utiliza una buena patata, y el sabor mejorará.

- Para mí, escurrir el aceite de las patatas es importantísimo. De lo contrario, la tortilla queda grasienta.

- Y también me gusta mucho que las patatas estén chafaditas. Para ello, nos sobra y basta con un tenedor, pero, si queréis, hay un utensilio pensado para ello, el prensa patatas. Aquí lo tenéis:


 


 







Yo prefiero que no sea metálico, para que no ralle las sartenes.

- La tortilla queda mucho más jugosa si dejamos que la patata absorba parte del huevo, pero no todo. Si se queda seca, añadid otro huevo, o los que hagan falta.

- Y sobre si debe quedar más o menos cuajado el huevo por dentro, lo dejo al gusto de cada cual.

 

 

domingo, 14 de mayo de 2017

COUS COUS AL CURRY CON POLLO, MANGO Y QUESO HALLOUMI


Esta delicia la descubrí en el maravilloso blog COCIDO DE SOPA, desde el que Yolanda nos ofrece recetas buenísimas, y tan originales como ésta que hoy os traigo. Una combinación de ingredientes sorprendente con un resultado espectacular, sobre todo si te gusta el curry y la mezcla dulce/salado. He cambiado un poco la receta, casi nada, para adaptarla a los gustos de casa, y nos ha encantado. 

En esta ocasión he utilizado queso halloumi con chili que compré en Lidl, picante pero rico. No es un producto que esté siempre a la venta, únicamente cuando hay promoción de productos griegos, aunque este queso es originario de Chipre. Si no os gusta, elegid un halloumi natural, o un buen queso fresco que no se funda en exceso con el calor. La verdad es que no hay muchos sitios dónde vendan habitualmente esta especialidad chipriota en Valencia; yo tan sólo lo he encontrado en el Mercado Central. Sin embargo, recientemente estuve en Londres y me sorprendió ver este queso en las estanterías de Tesco, la cadena de supermercados más famosa por aquellos lares. Además, y aunque yo no lo he comido, sé que es fácil degustarlo en los mercados que abundan en esta ciudad. La próxima vez, no me lo pierdo.

Aunque la lista de ingredientes es larga, la mayoría son condimentos, y las elaboraciones son sencillas, con un resultado buenísimo.

Ingredientes:

- 250 gramos de queso halloumi.

Para el pollo:

- Dos pechugas de pollo.
- Una cucharada de aceite de oliva virgen.
- Una cucharada y media de mostaza antigua.
- Dos cucharadas de mermelada de arándanos.
- Dos cucharadas de salsa de soja.
- Una cucharada de extracto de buey (Bovril).
- Cuatro cucharadas de zumo de limón.  

Para el mango:

- Un mango maduro.
- Una cebolla tierna.
- Una cucharada de comino molido.
- Dos cucharadas de vinagre.
- Aceite de oliva virgen. 
- Una cucharadita de azúcar (si el mango es dulce no es necesaria).
- Una pizca de sal.

Para el cous cous:

- 250 gramos de cous cous.
- 250 mililitros de agua (un cuarto de litro).
- Una cucharadita de curry en polvo.
- Una cucharada de mantequilla.
- Sal.

Preparación:

Comenzamos con el pollo: lavamos y cortamos las pechugas en pequeños dados, mezclamos todos los ingredientes de la marinada (mermelada, mostaza antigua, zumo de limón, extracto de buey, salsa de soja y aceite de oliva virgen), e introducimos en ella la pechuga troceada. Tapamos y dejamos marinar en el frigorífico al menos una hora.

Continuamos con el cous cous: ponemos en cous cous en un recipiente resistente al calor, y lo sazonamos con el curry y media cucharadita de sal. Calentamos el agua hasta que hierva, y la vertemos sobre el cous cous, añadimos la mantequilla y mezclamos con un tenedor. Tapamos el cous cous con un paño, y dejamos reposar durante diez minutos a temperatura ambiente. Transcurrido este tiempo, removemos de nuevo con el tenedor, comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario. Reservamos.

Seguimos con el mango: pelamos, lavamos y picamos la cebolla tierna en brunoise y la freímos a fuego suave hasta que esté doradita, con un hilo de aceite y una pizca de sal. Mientras tanto, pelamos el mango, y lo cortamos en pequeños dados, aproximadamente de un centímetro, lo añadimos a la sartén, e incorporamos el vinagre y los cominos. Si el mango es dulce, yo prescindo del azúcar (para saberlo, lo mejor es probar el mango antes de cocinarlo). Seguimos sofriendo hasta que el mango se ablande un poco.

Y vamos con el pollo: tan fácil como escurrirlo de la marinada y saltearlo en una sartén con un hilo de aceite, hasta que esté doradito. 

Y, a la vez que el pollo, cortamos el queso halloumi en pequeños dados y lo doramos en otra sartén con una pizca de aceite.

Una vez tenemos todas las preparaciones, que deben estar calientes, emplatamos. Yo he utilizado un aro de emplatar, primero el cous cous, seguidamente el pollo, después el mango y, para finalizar el queso. 

BUENÍSIMO.

Sabemos lo que comemos: queso halloumi:

Como ya he comentado, se trata de un queso originario de Chipre, muy utilizado en su gastronomía, así como en la cocina de Oriente Medio. Se trata de un queso blando elaborado con leche fresca de cabra y oveja, que se comercializa en salmuera envasado al vacío, y cuya característica principal es su resistencia al calor sin fundirse. Ello permite cocinarlo a la parrilla o frito, obteniendo una corteza crujiente, y un interior blando, pero no derretido. Lo típico en Chipre es degustarlo frito en un hilo de aceite, con unas gotas de limón y hojas de menta. Por supuesto, también podemos consumirlo crudo; una buena idea es presentarlo con una ensalada verde.

Consejos:

- Si tenéis un Lidl cerca, aprovechad para comprar este queso. Normalmente comercializan dos especialidades: con chili y con albahaca. Yo he utilizado ambos, uno en esta receta, y el que tiene albahaca cortado en bastones, rebozado en huevo y pan rallado, y frito en un hilo de aceite de oliva. Deliciosos ambos, y a buen precio.

- Picar en brunoise es cortar las verduras en pequeños daditos uniformes de unos cinco milímetros. 

- Antes de poner azúcar al mango, creo que es mejor probarlo crudo porque, si es dulce, no la necesita.

- El extracto de buey, Bovril es el que yo conozco, se encuentra facilmente en tiendas de alimentación. Yo lo compro en Mercadona. 

- Cuándo no he tenido queso halloumi, lo he sustituido por queso fresco de cabra. En este caso, sólo hay que calentarlo levemente en la sartén, y sacarlo antes de que se funda.